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Cuaderno

Habitar con alma y sin filtros

Si tu casa parece un piso piloto de promoción nueva, tenemos que hablar. Y si tu salón podría confundirse con otros 200 salones de Pinterest, también. Aquí no venimos a perseguir tendencias, ni a vestir casas con el uniforme beige del momento. Venimos a devolverles carácter.

Honestidad de lo crudo

Nos gusta lo imperfecto. Mucho.
Una viga torcida, un mármol desgastado, un suelo que ha vivido.
No creemos en envolverlo todo en plástico brillante para que parezca «nuevo». Las casas tienen derecho a tener textura, memoria y algún defecto bonito. Igual que las personas. Si los nudos de la madera se transparentan, mejor. Si una pared tiene algo que contar, la escuchamos.

Segundas oportunidades

Tenemos debilidad por las causas perdidas.
Casas abandonadas. Muebles ignorados. Chimeneas sepultadas bajo 25 capas de pintura.
Donde otros ven «para tirar», nosotras solemos ver «espera un momento».
No hace falta un presupuesto obsceno para tener una casa con alma. Hace falta mirada, paciencia y cierto descaro.

Mezclar con descaro

No creemos en que todo combine. Creemos en que tenga sentido.
Una silla de los 60 puede convivir perfectamente con una lámpara contemporánea y la mesa heredada de tu abuela.
Las casas interesantes no nacen de comprarlo todo de golpe. Nacen de mezclar sin miedo y editar con criterio.

Basta de intimidar con el arte

El arte nos es para impresionar a las visitas. Ni para parecer más sofisticados de lo que somos.
Si una pieza te obsesiona un poco, te hace mirar dos veces o te provoca algo raro por dentro… Probablemente es para tu casa.
Y no, no necesitas ser coleccionista. En cuanto tienes dos piezas que amas ya tienes una colección. No importa si la pieza es de una galería contemporánea o una fotografía anónima encontrada en un mercadillo.

Casas para vivir

No hacemos casas para mirar. Hacemos casas para vivirlas.
Para tirarte en el sofá. Para cocinar sin pedir perdón por manchar. Para invitar gente. Para refugiarte cuando el día ha sido un desastre y cuando no.
Una casa bonita que no te deja vivir no nos interesa demasiado.

No creemos en casas perfectas.
Creemos en casas que representan a quienes las habitan.
Casas con criterio, memoria, mezclas improbables y un poco de descaro.
Si has llegado hasta aquí, probablemente eres de las nuestras.

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